Un inesperado descubrimiento: Francisco Arredondo
Victoria Arredondo
MA, Universidad Interamericana
PRAC Mellon Intern
Era un martes ordinario en el Archivo General de Puerto Rico cuando escuché al archivista, Pedro Roig, conversando con nuestros colegas: “Arredondo esto, Arredondo lo otro.” Intrigada, me acerqué mientras discutían si este Arredondo era un espía. No pude evitar intervenir: “¿Arredondo? Ese no es un apellido común en Puerto Rico, debe ser familiar mío.”
Pedro me llamó a su computadora y me mostró una fotografía de Francisco Arredondo en El Fondo: Fortaleza, Tarea 1996-20, y para mi asombro, era idéntico a mi hermano menor. Mientras me explicaban que Francisco era dominicano, me preguntaron si yo también tenía raíces dominicanas. Siempre había creído que él estaba casado con una mujer dominicana y se había mudado allí, pero para mi sorpresa, Francisco era dominicano de nacimiento y resultó ser mi bisabuelo.
Una vez que establecimos esta conexión familiar, la avalancha de información comenzó a fluir. Marisel Flores, del Archivo de Imágenes en Movimiento, reveló que mi bisabuelo había actuado en dos películas, El Gallo Pelón y La Botija, ambas digitalizadas por el archivo. Amablemente compartió estas películas conmigo, brindándome un valioso contexto histórico y sus conocimientos expertos. Aunque nunca conocí a mi bisabuelo, el esfuerzo colaborativo de mis colegas en el Archivo General me permitió conectarme con su legado a través de documentos, fotografías e incluso sus películas. Escuchar su voz y verlo actuar en esos archivos digitales lo hizo revivir para mí de una manera que nunca había imaginado.
Desde este descubrimiento, mi familia ha estado profundamente interesada en desenterrar más información sobre él y nuestra historia compartida. Curiosamente, el hermano que tanto se parece a nuestro bisabuelo también tiene una pasión por la actuación, una coincidencia encantadora que parece ser un hilo tejido a lo largo de las generaciones. Y mi otro hermano se ha mudado de Puerto Rico a la República Dominicana. Esta experiencia me ha recordado que los archivos contienen piezas de la historia personal de cada uno de nosotros, fomentando conexiones profundas con nuestro pasado y ayudando a dar forma a nuestras identidades.
Ahora continúo mi investigación junto a Pedro Roig, Marisel Flores y Juan Carlos Román, expertos tanto en archivos como en historia. Estoy profundamente agradecida por este descubrimiento fortuito y por la enorme riqueza sentimental e histórica que ha aportado a mi vida.